Emborrachemonos de empalagosismo. Sí, aquello que hace a uno enfermar de amor,pasión y locura a la vez.
Tengamos una de esas tardes, tumbados en aquel viejo sofá, viendo películas que a mi me hacen llorar, películas de esas, en las que tú me ofreces un hombro en el que me pueda consolar.
Llenemosla de palomitas de colores y chocolate fundido, mi dulce adicción. Y añadamosle el dulce sabor de la coca-cola y la amargura de tu cerveza.
¿Sabes qué? Dejemonos de superficialidad. Prefiero contarte sinceramente como quiero que sea mi tarde ideal.
Tú, y tu profunda mirada observando cada detalle de mi ser, y yo sonriendo tímidamente a más no poder.
Que te acerques. Que me acerque..
Y consigamos entrelazar aquello que tanto anhelamos unir. Nuestra vida, nuestros labios, nuestro cuerpo.. Y así, poco a poco, ir recorriendo cada milímetro de tu cuello, recorrer tu espalda..
Poder sentirme segura. Saber que estarás ahí, que no te irás. Que me querrás.
Déjame imaginarme, a mi manera, nuestra tarde ideal.
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