LO QUE HACEMOS EN LA VIDA TIENE SU ECO EN LA ETERNIDAD.

martes, 16 de agosto de 2011

Monstruos.

Todavía recuerdo, cuando daban las diez de la noche, y tenía que ir obligada a dormir. Me acuerdo, de la sensación que me invadía cuando mi madre me daba las buenas noches, y se precipitaba a apagar las luces de mi habitación. Empezaba a sudar, y mi corazón se ponía a palpitar, como si de una carrera se tratara. Entonces, mis ojos se humedecían, y yo empezaba a suplicar a gritos, que por favor, mi madre se quedara. Recuerdo que finalmente accedía a dejar la puerta abierta, y la luz dada, pero yo seguía inquieta. Me tapaba con la sábana hasta la cabeza, y procuraba no sacar el pie de la cama. Así cerraba fuertemente los ojos, esperando dormirme lo antes posible. Sí, todavía lo recuerdo. Recuerdo el miedo que sentía, por si un monstruo habitaba en mi armario o se escondía debajo de mi cama. 
Cuando maduramos, nos damos cuenta que nuestros monstruos cambian. Que ya no tienen cinco ojos, son de color verde, ni tampoco tienen la boca llena de dientes afilados.  Ya no son nocturnos, no trasnochan. Y sin embargo,son peores. Están ahí, siempre, haciendote recordar su presencia. Son los que te matan lentamente, primero te hieren, y cada vez van profundizando más. El miedo, nos identifica, pero, si un día lo superamos, ¿por qué ahora no?

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La vida no es un libro, puede acabarse en un segundo.

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QUE SABEN A OLVIDO, BESOS CON SABOR A DESPEDIDA, Y ESE TE QUIERO QUE NUNCA LLEGAMOS A DECIR.