He intentado anestesiarme de todas las maneras posibles. El vodka no ayuda con rencor. El calor de tu presencia envenena y un par de caladas, con tu indiferencia, ahogan. Los recuerdos de tus te quieros- todos falsos- ya no funcionan como morfina.
Y aunque se que eres veneno para mi, no dudaría en comerte a besos si volvieras a mentirme otra vez con tu sin ti no puedo.
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