LO QUE HACEMOS EN LA VIDA TIENE SU ECO EN LA ETERNIDAD.
lunes, 25 de abril de 2011
Seamos egoístas.
Él me esperaba de pie, junto al banco verde que se encontraba en la pequeña plaza llena de flores. Cuando consiguió verme esbozó una leve sonrisa, y se atrevió a sentarse en aquel pequeño banco esperando que me colocara junto a él. Me senté en el lado opuesto del que se encontraba él. Le miré a los ojos y vi cierta timidez por primera vez en sus facciones. Cuando él levantó la vista intentó sonreír de nuevo, pero no de forma tan natural, como solía hacer de costumbre. Y entonces, fue cuando decidió acercarse a mi e intentar entrelazar sus labios con los mios, aunque fue en vano, cuando yo me aparté y bajé la vista hacia abajo.
+¿Qué estás haciendo?- le pregunté de forma descarada.
- Demostrarte que te quiero. Que necesito besarte, y abrazarte. Necesito compartir mis días contigo, y poder decirte a todas horas lo mucho que me haces falta en mi vida- me contestó él volviendo a sonreír de aquella forma que solo conocía él.
+ No te creo. No me dejas creerte. Lo siento.
- Dime por qué. He sido sincero contigo, he decidido confesar lo que siento por ti. Siempre he querido que formases parte de mi vida, por una vez, sé sincera conmigo, ¿por qué no confías en mi?- me espetó él.
Cansada de sentirme insignificante, con ganas de confesar todo, volví a mirarle a los ojos, pero con cierta dificultad por el escozor de las lágrimas que estaban apunto de salir.
+ Por miedo. Por miedo de que un día te canses, y decidas abandonarme bajo el amparo del destino y que yo me pregunte, qué fue lo que hice mal, si no supe darte todo lo que te merecías o porque no daba la talla de tu chica ideal. Porque no consigo creerme que tú hayas decidido compartir tu vida con la mía, no, no lo creo.. O probablemente no quiera creerlo. Pero dime, responde, ¿qué fue lo que viste en mi?, ¿mi falta de afecto, o tal vez el odio que llego a sentir a veces por ti? Yo no quiero ser una más, quiero ser la única que pueda quererte, la única que pueda besarte, y la única que pueda oler tu perfume por la mañana. Llamame egoísta, pero te amo. Y por ello es por lo que no puedo creer que por una vez sea correspondida- le confesé por fin, sintiendo un gran alivio y a la vez, un ataque de vergüenza.
Él que se había sonrojado, se acercó un poco más y apartó un mechón que tapaba mi cara. Consiguió hacerse valiente y limpió mis ojos con las yemas de sus dedos.
- Necesito que creas en mi. Y que te arriesgues, porque te prometo, que no perderás esta vez. Quiero estar contigo, regalarte los rayos del sol y las gotas de la lluvia. Quiero que seas mía. Compartamos nuestro destino siendo egoístas.
Fue entonces cuando le rodeé con los brazos por el cuello y me arriesgué a besarle. Decidí ser egoísta junto a él, convirtiendole en mi pertenencia.
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No es bueno recrearse en los sueños y olvidarse de vivir.
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LÁGRIMAS QUE SABEN A OLVIDO, BESOS CON SABOR A DESPEDIDA, Y ESE TE QUIERO QUE NUNCA LLEGAMOS A DECIR.

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